martes, 8 de marzo de 2022

La Mujer en el Mes de la Mujer

En el mes de la mujer, miremos lo que dice la palabra de Dios y no las palabras de sabiduría humana.

❤💜❤

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. 
El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal Todos los días de su vida. 
Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. 
Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua. 
Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: 

Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas.

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, esa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.
Proverbios 31:10‭-‬12‭, ‬25‭-‬26‭, ‬28‭-‬31 RVR1960

Dice una amiga, hermana en Cristo, "Quien la encuentre, encuentra un tesoro".

Digo yo, y, ¿por qué no aspirar a serla? ¿A ser una mujer virtuosa?
Fíjense en lo que es y hace ella:

Teme al Señor Dios, es fiel al esposo, trata al esposo bien, tiene fortaleza y honor como vestimenta en vez de llamar la atención con lo exterior, busca la sabiduría y la comparte con los demás, es misericordiosa, así que, ¿por qué no aspirar a ser así?

Aspiremos a serla. 

domingo, 6 de marzo de 2022

La Viuda del Pastor

La Viuda del Pastor

Palabras tristes. Después de varios años de estar enfermo y sufrir una crisis de salud, mi esposo, el pastor José Mejía, fue a estar con su Señor y Salvador a Quien sirvió por muchos años. Ha sido dura su partida después de tantos años de estar casados. No tengo palabras para describir la falta que me hace. Perdí a mi esposo, quien fue mi mejor amigo, mi compañero de viajes, el amor de mi vida, mi pastor… Sin embargo, la certidumbre de las palabras, “ausente del cuerpo, presente con el Señor”, son un consuelo, un gozo inexplicable. Solo el Señor Dios puede obrar esta gracia en mi vida y lo ha hecho. Bendito eres Tú, Padre Mío, Dios Mío.

Quiero aclarar, no es resignación a la ausencia de mi esposo lo que estoy describiendo, lo que estoy viviendo; es estar consciente de la realidad de las promesas de Dios. Sus promesas son verdad. Pude ver cómo Dios estaba contestando oraciones desde a cuál hospital lo enviarían, de las personas que el Señor traía en nuestro camino para testificar acerca de Él, hasta el final, cuando el Señor me seguía dando oportunidades de compartir el evangelio de la salvación en Cristo Jesús con las enfermeras, con doctores, y con las capellanas que vinieron a verme antes de que José Edgardo se fuera al cielo.

Sí, estoy triste sin mi esposo, pero no estoy derrotada. Estoy sola sin sus conversaciones, su compañía, su cariño y sus enseñanzas bíblicas, pero no estoy abandonada. Mi Dios me está enseñando a depender de Él. ¡Gracias, Señor Mi Dios, por Tu Amor y Tus Cuidados!

Fue un privilegio ser la esposa del Pastor José E. Mejía, un privilegio y un honor. Me enseñó lo que es amor incondicional, amor hacia el Señor Jesucristo, doctrina sana y de no ceder a las presiones de los demás a cambiar. Y no siempre fui la mejor estudiante, confieso.

Y, ahora, estoy esperando en el Señor, a que me dirija cada día, cada momento. Mi Señor y Salvador me guarda y me consuela a través del dolor y me ayuda. ¡Bendito es Nuestro Dios!

6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor

7 (porque por fe andamos, no por vista);

8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

9 Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.


2 Corintios 5, versos 6-9