sábado, 1 de abril de 2017

Growing in Knowledge

All scripture is given by inspiration of God, and is profitable for doctrine, for reproof, for correction, for instruction in righteousness:
That the man of God may be perfect, thoroughly furnished unto all good works.
2 Timothy chapter 3: 16-17

So, are you studying the Scriptures? Have you learned the fundamental doctrines of Christianity from the book of Romans? As you read the Word of the LORD, are you being reproved and are you correcting areas in your life that Christ is signaling to you? If not, why not?


2 Timothy 2:15
Study to shew thyself approved unto God, a workman that needeth not to be ashamed, rightly dividing the word of truth.

domingo, 22 de enero de 2017

Alexa y la calcomanía

Alexa es una niña en mi escuela, muy dulce y respetuosa. En el grupito de ella en particular, solo hay tres estudiantes y en este día, una de ellas había faltado. Después de la clase, Alexa me pidió que les regalara calcomanías. Fui a buscar las calcomanías y a cada una le puse una calcomanía en la muñeca. Se las pongo en la muñeca para que no se pierdan cuando se laven las manitas.
Alexa protestó diciendo, «¿No nos va a regalar la hojita entera?» Resulta que la última vez que les regalé calcomanías, fue la hojita pequeña completita. Y le contesté que hoy no les iba a regalar la hoja entera.

A Alexa no le gustó eso.

La miré fijamente y sonriendo le dije, «¿No estás contenta con lo que te di? Toda esta semana no te había dado una calcomanía y estabas contenta. ¿Por qué no estás contenta con lo que te di?» Alexa bajó el rostro tristemente y no me quiso contestar. Noté también que estaba un poco molesta.

Al seguir caminando de regreso al salón de clase, Alexa empezó a quitarse la calcomanía. Me detuve a hablar con ella un ratito. Le volví a preguntar que si no estaba contenta con su calcomanía, que si no le gustaba su calcomanía. Le recordé de nuevo que cuando no le había dado una calcomanía estaba contenta.

Alexa empezó a llorar. No le gustó pero reconoció que ella debe ser agradecida con lo que se le regala. «Hay veces, Alexa, que mamá y papá que pueden regalar algo grande para tu cumpleaños y la siguiente vez, te regalan algo más pequeño porque no tienen el dinero. ¿No debes estar agradecida con lo que te dan?» Sí, tenía que estar agradecida. Y, sí, iba a estar contenta con lo que yo le diera la próxima vez.

¿Cuántas veces reaccionamos en la vida como Alexa? No estamos agradecidos con el esposo o la esposa, con la familia, o con Dios. No nos conformamos, no estamos contentos con lo que Dios nos da. Queremos más y más y más. Sin embargo, Dios quiere que estemos contentos con lo que tenemos y seamos agradecidos. ¿Sabías que la avaricia es idolatría? Cuando leí eso en Colosenses capítulo tres, me impresionó. Fíjate en lo que dice el apóstol Pablo en el libro de Filipenses capítulo 4:11-12:

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

Que Dios nos ayude a recordar que las bendiciones vienen de parte de Él, y Él sabe lo que necesitamos y aunque no nos guste, usa todo en nuestras vidas para que seamos conformados a la imagen de Jesucristo. No te olvides que Dios te ama y quiere lo mejor para ti.



Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
                                                              1 Timoteo 6:8 RVR1960

domingo, 25 de septiembre de 2016

Escuchando la Voz del Señor


                Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho.
                                                                                  Isaías 28:23
 
¡Cuántos problemas nos podríamos evitar con tan sólo estar atentos a la voz de Dios! Claro está, me incluyo en esto. Cuando uno sigue la educación que se recibió y los consejos sinceros de los demás, y por seguir nuestros propios pensamientos en vez de tomar el tiempo de escuchar atentamente a la voz de Dios, termina lamentándose cuando nos metemos en problemas.

Hay que aclarar algo. Mucho de lo que hacemos por nuestra propia cuenta sale bien. Entonces, ¿cuál es el problema si están saliendo bien las cosas? Hay una diferencia cuando uno hace cosas por su propio esfuerzo, su propia inteligencia y cuando uno hace las cosas dirigido por Dios, usando principios bíblicos, y esperando la dirección del Espíritu Santo. Fíjate en lo que dijo Jesucristo en el Evangelio de Juan capítulo 14,

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

¿No prefieres que DIOS Mismo sea El que te dirija y no tú por tus propios y limitados esfuerzos?


Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto; Isaías 28:26




domingo, 10 de julio de 2016

Mírate al Espejo


22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.                 Santiago capítulo 1

Se nos olvida lo que somos. Se nos olvida lo que éramos. Y no tenemos en cuenta lo que debemos ser.
Me explico.

Mírate bien en el espejo. 

¿Qué, hermana? ¡No hay que ser vanidosa!

No se trata de eso. Se trata de bregar con unos asuntos serios de nuestra vida espiritual.
Usualmente, nos gusta mirarnos mucho al espejo. Y si no lo hacemos todo el tiempo porque estamos pendientes a nosotros mismos, lo hacemos para vernos bien. Nadie quiere salir de su casa con algo feo en la cara. Sí, es bueno tener buena presentación, claro que sí, pero no nos debemos pasar todo el tiempo admirándonos en vez de admirar a Dios, preocupándonos de lo que piensan los demás en vez de preocuparnos de lo que Dios piensa de nosotros. Ni debemos estar mirándonos en el espejo de la Palabra de Dios, sabiendo que no todo está bien con mi vida, pero sin hacer nada al respecto.

En el libro de Santiago capítulo 1, se nos advierte que no seamos oidores de la Palabra de Dios sino que obedezcamos la Palabra de Dios.  Eso significa que cuando Dios nos habla, tenemos que hacer Su Voluntad.  Dios nos habla a través de Su Palabra, a través de Sus siervos y a través de Su Espíritu Santo.  

Jesús dijo en el Evangelio de Juan que El Espíritu Santo nos recordaría Sus Palabras.  Pues, a leer la Biblia, hermanos.  Y al leer la Biblia, nos damos cuenta de lo que éramos a ojos de Dios antes de conocer a Cristo: Muertos en delitos y pecados. ¡MUERTOS! Eso no nos gusta, pero es la realidad (Efesios capítulo 2).  Nos damos cuenta al leer la Biblia y meditar en ella que somos hijos del Dios Altísimo, del Único y Verdadero Dios y ¡Él está preparando un hogar para nosotros!  También nos damos cuenta que el Señor quiere que seamos como Cristo.  Él Mismo dijo, “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de , que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Mateo 11:29. 
¡Hay mucho que leer y estudiar de Jesucristo!

Cristo no quiere que nos conformemos con lo que éramos ni con lo que somos.  Él quiere que aprendamos de Él y que seamos como Él.  Dios es Santo y Él nos dice que seamos santos.  Esto está en el Viejo Testamento y en el Nuevo Testamento.
Mírate al espejo.  ¿Qué ves? ¿Una persona conformada al mundo con las maneras de pensar del mundo, las modas, opiniones relativas y hechos de esta sociedad?  ¿Ves una persona que es religiosa, que escogió creer en Jesucristo, pero que se le ha olvidado lo que Cristo hizo por él o ella?  ¿O más bien ves a una persona que, leyendo la Palabra, LA PALABRA DE DIOS, busca agradar a Dios y al mirarse en el espejo, mira el sucio, lo confiesa y busca perdón y se limpia de su pecado?

Esta sociedad se está hundiendo más y más en el relativismo. Piensa: Está bien si me parece que está bien.  Si siento que me gusta, entonces, lo haré. Esto está a la moda y me gusta.  Eso es escoger lo que te gusta únicamente de la Biblia, pero Dios dijo, “El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras no pasarán.” No te equivoques. Lo que siembras, eso mismo vas a cosechar. Y en abundancia.  Que no se te olvide eso.  ¡Mejor, aprende de Cristo, porque Su yugo es fácil y te dará descanso…y paz!



 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1:22






domingo, 3 de julio de 2016

Prosigo a la Meta

¡Cómo nos gusta llegar a la meta, pero no queremos pasar por el camino difícil para llegar a la meta!
Me explico. Nos gusta el producto, pero no queremos pasar por el proceso para adquirirlo.

En otras palabras, queremos los beneficios, que nos salgan bien las cosas, sin cumplir con las responsabilidades que tenemos. Imagínense, presentarse al trabajo, no hacer nadita de nada, y al final de la semana tratar de cobrar un cheque.  Cualquiera que trate de hacer eso, saldrá despedido.  ¿Qué tal un estudiante que no estudie, que no se presente a clases, y al final del semestre exija que se le dé una A?

Ridículo, dirías.  Exactamente.  Entonces, ¿por qué queremos que Dios haga lo mismo con nosotros? Sabiduría instantánea.  Madurez espiritual instantánea.  Privilegios sin responsabilidades por cumplir. Cuando Dios puso a Adán en huerto del Edén, lo puso en un ambiente perfecto, hecho directamente por la Palabra que habló Dios.  ¿Y qué hizo Dios?  Enseguida le dio una responsabilidad:
       Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase.  Génesis 2:15 
Antes de eso, en el capítulo uno, les dijo:
      Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Génesis 1:28 

Aún en un lugar hecho por Dios, con unos seres hechos por la Mano de Dios, Dios, en Su sabiduría y soberanía, les dio metas y responsabilidades.

Vayamos al Nuevo Testamento.  Han pasado siglos y siglos, y Cristo mira la multitud, viendo sus cargas, tristezas y pesares.  ¿Qué les dice Jesús?  
 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar. Mateo 11:28 

¿Qué ofrece Cristo? Descanso.  Pero, hay algo que cumplir primero.  Primero, que vengan a Él, porque tiene la respuesta a todos nuestros problemas. Luego, hay que llevar Su yugo. 

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; Mateo 11:29 

Un yugo es un instrumento que se usa para juntar una yunta de animales para trabajar. Quiere que trabajemos. ¿Qué más nos exige Jesús? Que aprendamos de Él y al aprender de Él, tendremos descanso.  Nuestra carga a cambio del yugo de Él. Nuestro conocimiento humano a cambio de conocerlo a Él. La carga nuestra es pesada, ¿y la de Él? Ligera.  ¡Ligera!  O sea, que no pesa, pero, no queremos venir a Él.  Preferimos hacer las cosas a nuestra manera y con nuestros propios esfuerzos. Sin embargo, no nos gusta el resultado que obtenemos.

[Jesús dijo] porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11:30 

Al caminar en esta vida, necesitamos tener responsabilidades, cumplir con el Señor, hacer Su Voluntad bajo Sus reglas y no las nuestras, y además, necesitamos la sabiduría de Él.  Por último, vayamos al libro de los Proverbios para ver por qué necesitamos estudiarlos.
Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.
Para entender sabiduría y doctrina,
Para conocer razones prudentes,
Para recibir el consejo de prudencia,
Justicia, juicio y equidad;
Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura.
Oirá el sabio, y aumentará el saber,
Y el entendido adquirirá consejo,
Para entender proverbio y declaración,
Palabras de sabios, y sus dichos profundos. Proverbios 1:1-6

Queremos ser sabios.  Aquí está el cómo.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Proverbios 1:7 

Pero, le fallamos a Dios.  Nos tenemos que humillar y arrepentir. Solo así tendremos el espíritu correcto y comprenderemos las palabras de la Biblia.
Dios nos tiene que corregir. ¡Cuando aceptamos Su corrección, hay un beneficio además de haber sido perdonado!

Volveos a mi reprensión;
He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros,
Y os haré saber mis palabras. Proverbios 1:23 
Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones* que te instruyen, Proverbios 6:23 

Sí, aunque no nos guste, necesitamos ser corregidos, necesitamos seguir los mandamientos de Dios en Su Palabra, necesitamos el espíritu de Dios que llene nuestra vida, y necesitamos venir a Él, humildes y dispuestos a seguirlo.  Entonces, tendremos descanso y paz, y conoceremos a Jesús de manera más íntima y seremos sabios.


Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.
Job 23:10  


*reprensión – corregir, amonestar - advertir, prevenir. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Religioso, muy cumplidor, haciendo obras, pero perdido


La gente religiosa cumple con ir a la iglesia o con hacer muchas oraciones y hasta ser muy amables y corteses. Claman que aman a Dios, y sin embargo, viven sin tomar en cuenta la Palabra de Dios. Hoy día llegan hasta el punto de atreverse a decir que la Biblia está anticuada y hay que ser tolerante a lo que la gente quiere ser o hacer. Escogen lo que les conviene de la Palabra de Dios. Esto es ser hipócrita. Otros se sumergen en su religiosidad y creen que Dios les aceptará por eso. 

Así ocurrió en el tiempo de Isaías y por eso Dios lo envió a que le hablara a un pueblo religioso pero perdido.

Y Dios le dice a Isaías que clame, que grite, que no tome en cuenta los sentimientos de su pueblo. Y le dice:
Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob (Israel) su pecado.
Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.
¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?
Isaías 58:1-3a 

Al contrario, Jehová Dios quiere que seamos conformados a la imagen de Jesucristo, que seamos santos, o sea, apartados para Dios y ser usados por Dios. Si no estás seguro que cuando mueras, irás al cielo, Dios quiere que tú te arrepientas de ser pecador, que reconozcas que has pecado contra Él y que aceptes el sacrificio que Jesucristo hizo por ti. Él tomó todos nuestros pecados y los pagó cuando derramó Su sangre en la cruz.

Si estás dispuesto a ponerte en las Manos de Dios, si crees que Jesús es Dios en la carne y vino para pagar por tus pecados y estás dispuesto a confesar que has pecado contra Dios, contra Su Palabra, estás dispuesto a arrepentirte de tu condición de pecador, entonces estás listo para aceptar a Jesucristo como tu Único y Suficiente Salvador.  Podrías orar esto, si no sabes cómo decirle a Dios: 

Señor, sé soy pecador, que he pensado y hecho cosas malas. Sé que merezco ser lanzado al lago de fuego, pero no quiero ir allá. Yo creo que Jesús es Dios y murió para pagar por mis pecados. Jesús, perdóname y límpiame de mis pecados.  Gracias te doy por la vida eterna. En el Nombre de Jesús, amén.

Y ahora, ¿qué le debes a Dios?
Tu vida, tu futuro, tu servicio, y tu amor.

Jesús dijo:
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11: 28-30