domingo, 25 de septiembre de 2016

Escuchando la Voz del Señor


                Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho.
                                                                                  Isaías 28:23
 
¡Cuántos problemas nos podríamos evitar con tan sólo estar atentos a la voz de Dios! Claro está, me incluyo en esto. Uno, por seguir la educación que se recibió, por escuchar los consejos dados de buen corazón de los demás, y por seguir su propia manera de pensar en vez de tomar el tiempo de escuchar atentamente a la voz de Dios, termina lamentándose del resultado, de lo que nos vino a suceder.

Hay que aclarar algo. Mucho de lo que hacemos por nuestra propia cuenta sale bien. Entonces, ¿cuál es el problema si están saliendo bien las cosas? Hay una diferencia cuando uno hace cosas por su propio esfuerzo, su propia inteligencia y por su propio parecer y cuando uno hace las cosas dirigido por Dios, usando principios bíblicos, esperando la dirección del Espíritu Santo. Fíjate en lo que dijo Jesucristo en el Evangelio de Juan capítulo 14,

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

¿No prefieres que DIOS Mismo sea El que te dirija y no tú por tus propios y limitados esfuerzos?


Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto; Isaías 28:26




domingo, 10 de julio de 2016

Mírate al Espejo


22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.                 Santiago capítulo 1

Se nos olvida lo que somos. Se nos olvida lo que éramos. Y no tenemos en cuenta lo que debemos ser.
Me explico.

Mírate bien en el espejo. 

¿Qué, hermana? ¡No hay que ser vanidosa!

No se trata de eso. Se trata de bregar con unos asuntos serios de nuestra vida espiritual.
Usualmente, nos gusta mirarnos al espejo con frecuencia. Y si no lo hacemos todo el tiempo por narcicismo, lo hacemos para tener buena presentación. Nadie quiere salir de su casa con algo feo en la cara. Sí, es bueno tener buena presentación, claro que sí, pero no nos debemos pasar todo el tiempo admirándonos en vez de admirar a Dios, preocupándonos de lo que piensan los demás en vez de preocuparnos de lo que Dios piensa de nosotros o simplemente mirándonos, reconociendo que no todo está bien con mi vida, pero no haciendo nada al respecto.

En el libro de Santiago capítulo 1, se nos advierte que no seamos oidores de la Palabra de Dios sino que obedezcamos la Palabra de Dios.  Eso significa que cuando Dios nos habla, tenemos que hacer Su Voluntad.  Dios nos habla a través de Su Palabra, a través de Sus siervos y a través de Su Espíritu Santo.  Jesús dijo en el Evangelio de Juan que El Espíritu Santo nos recordaría Sus Palabras.  Pues, a leer la Biblia, hermanos.  Y al leer la Biblia, nos damos cuenta de lo que éramos a ojos de Dios antes de conocer a Cristo: Muertos en delitos y pecados. ¡MUERTOS! Eso no nos gusta, pero es la realidad (Efesios capítulo 2).  Nos damos cuenta al leer la Biblia y meditar en ella que somos hijos del Dios Altísimo, del Único y Verdadero Dios y ¡Él está preparando un hogar para nosotros!  También nos damos cuenta que el Señor quiere que seamos como Cristo.  Él Mismo dijo, “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de , que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Mateo 11:29. 
¡Hay mucho que leer y estudiar de Jesucristo!

Cristo no quiere que nos conformemos con lo que éramos ni con lo que somos.  Él quiere que aprendamos de Él y que seamos como Él.  Dios es Santo y Él nos dice que seamos Santos.  Esto está tanto en el Viejo Testamento como en el Nuevo Testamento.
Mírate al espejo.  ¿Qué ves? ¿Una persona conformada al mundo con las filosofías, modas, opiniones relativas y hechos de esta sociedad?  ¿Ves una persona que es religiosa, que escogió ser creyente de Jesucristo, pero se le ha olvidado lo que Cristo hizo por él o ella?  ¿O más bien ves a una persona que, leyendo la Palabra, LA PALABRA DE DIOS, busca agradar a Dios y al mirarse en el espejo, mira el sucio, confiesa y busca perdón y se limpia de su pecado?

Esta sociedad se está sumergiendo más y más en el relativismo. Piensan: Está bien si me parece que está bien.  Si siento que me gusta, entonces, lo haré. Esto está a la moda y me gusta.  Eso es escoger lo que te gusta únicamente de la Biblia, pero Dios dijo, “El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras no pasarán.” No te equivoques. Lo que siembras, eso mismo vas a cosechar. Y en abundancia.  Que no se te olvide eso.  ¡Mejor, aprende de Cristo, porque Su yugo es fácil y te dará descanso…y paz!



 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1:22






domingo, 3 de julio de 2016

Prosigo a la Meta

¡Cómo nos gusta llegar a la meta, pero no queremos pasar por el camino difícil!
Me explico. Nos gusta el producto, pero no queremos pasar por el proceso de adquirirlo.

En otras palabras, queremos los beneficios sin cumplir con las responsabilidades. Imagínense, presentarse al trabajo, no hacer nadita de nada, y al final de la semana pretender cobrar un cheque.  Cualquiera que pretenda hacer eso, saldrá despedido.  ¿Qué tal un estudiante que no estudie, que no se presente a clases, y al final del semestre exija que se le dé una A?

Ridículo, dirías.  Exactamente.  Entonces, ¿por qué queremos que Dios haga lo mismo con nosotros? Sabiduría instantánea.  Madurez espiritual instantánea.  Privilegios sin responsabilidades por cumplir. Cuando Dios puso a Adán en huerto del Edén, lo puso en un ambiente perfecto, hecho directamente por la Palabra que habló Dios.  ¿Y qué hizo Dios?  Enseguida le dio una responsabilidad:
       Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase.  Génesis 2:15 
Antes de eso, en el capítulo uno, les dijo:
      Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Génesis 1:28 

Aún en un lugar hecho por Dios, a unos seres hechos por la Mano de Dios, Él, en Su sabiduría y soberanía, les dio metas y responsabilidades.

Vayamos al Nuevo Testamento.  Han pasado siglos y siglos, y Cristo le mira la multitud, viendo sus cargas, tristezas y pesares.  ¿Qué les dice Jesús?  
 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28 

¿Qué ofrece? Descanso.  Pero, hay algo que cumplir primero.  Primero, que vengan a Él, al que tiene la respuesta a todos nuestros problemas. Luego, hay que llevar Su yugo. 

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; Mateo 11:29 

Un yugo es un instrumento que se usa para juntar una yunta de animales para trabajar. Quiere que trabajemos. ¿Qué más nos exige Jesús? Que aprendamos de Él y al aprender de Él, tendremos descanso.  Nuestra carga a cambio del yugo de Él. Nuestro conocimiento humano a cambio de conocerlo a Él. La carga nuestra es pesada, ¿y la de Él? Ligera.  ¡Ligera!  Pero, no queremos venir a Él.  Preferimos hacer las cosas a nuestra manera y con nuestros propios esfuerzos. Sin embargo, no nos gusta el resultado que obtenemos.

[Jesús dijo] porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11:30 

Al caminar en esta vida, necesitamos tener responsabilidades, cumplir con el Señor, hacer Su Voluntad bajo Sus criterios y no los nuestros, y además, necesitamos la sabiduría de Él.  Por último, vayamos al libro de los Proverbios para ver por qué necesitamos estudiarlos.
Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.
Para entender sabiduría y doctrina,
Para conocer razones prudentes,
Para recibir el consejo de prudencia,
Justicia, juicio y equidad;
Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura.
Oirá el sabio, y aumentará el saber,
Y el entendido adquirirá consejo,
Para entender proverbio y declaración,
Palabras de sabios, y sus dichos profundos. Proverbios 1:1-6

Queremos ser sabios.  Aquí está el cómo.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Proverbios 1:7 

Pero, le fallamos a Dios.  Nos tenemos que humillar y arrepentir. Solo así tendremos el espíritu correcto y comprenderemos las palabras de la Biblia.
Dios nos tiene que corregir. ¡Cuando aceptamos Su corrección, hay un beneficio además de haber sido perdonado!

Volveos a mi reprensión;
He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros,
Y os haré saber mis palabras. Proverbios 1:23 
Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones* que te instruyen, Proverbios 6:23 

Sí, aunque no nos guste, necesitamos ser corregidos, necesitamos seguir los mandamientos de Dios en Su Palabra, necesitamos el espíritu de Dios que llene nuestra vida, y necesitamos venir a Él, humildes y dispuestos a seguirlo.  Entonces, tendremos descanso, conoceremos a Jesús de manera más íntima y seremos sabios.




Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.
Job 23:10  








*reprensión – corregir, amonestar - advertir, prevenir. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Religioso, muy cumplidor, haciendo obras, pero perdido


La gente religiosa cumple con ir a la iglesia o con hacer muchas oraciones y hasta ser muy amables y corteses. Claman que aman a Dios, y sin embargo, viven sin tomar en cuenta la Palabra de Dios. Hoy día llegan hasta el punto de atreverse a decir que la Biblia está anticuada y hay que ser tolerante a lo que la gente quiere ser o hacer. Escogen lo que les conviene de la Palabra de Dios. Esto es ser hipócrita. Otros se sumergen en su religiosidad y creen que Dios les aceptará por eso. 

Así ocurrió en el tiempo de Isaías y por eso Dios lo envió a que le hablara a un pueblo religioso pero perdido.

Y Dios le dice a Isaías que clame, que grite, que no tome en cuenta los sentimientos de su pueblo. Y le dice:
Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob (Israel) su pecado.
Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.
¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?
Isaías 58:1-3a 

Al contrario, Jehová Dios quiere que seamos conformados a la imagen de Jesucristo, que seamos santos, o sea, apartados para Dios y ser usados por Dios. Si no estás seguro que cuando mueras, irás al cielo, Dios quiere que tú te arrepientas de tu  condición de pecador, que reconozcas que has pecado contra Él y que aceptes el sacrificio que Jesucristo hizo por ti. Él tomó todos nuestros pecados y los pagó en la cruz.

Si estás dispuesto a ponerte en las Manos de Dios, si crees que Jesús es Dios en la carne y vino para pagar por tus pecados y estás dispuesto a confesar que has pecado contra Dios, contra Su Palabra, estás dispuesto a arrepentirte de tu condición de pecador, entonces estás listo para aceptar a Jesucristo como tu Único y Suficiente Salvador.  Podrías orar esto, si no sabes cómo decirle a Dios: 

Señor, confieso que soy pecador, que he pensado y hecho cosas malas. Sé que merezco ser lanzado al lago de fuego, pero no quiero ir allá. Yo creo que Jesús es Dios y murió para pagar por mis pecados. Jesús, perdóname y límpiame de mis pecados.  Gracias te doy por la vida eterna. En el Nombre de Jesús, amén.

Y ahora, ¿qué le debes a Dios?
Tu vida, tu futuro, tu servicio, y tu amor.

Jesús dijo:
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11: 28-30


domingo, 17 de abril de 2016

Carta a una joven...

Estimada Princesa,
Hay tantas cosas que pasan por tu mente, ¿no es así? Te sientes feliz en un instante, y casi enseguida, te sientes insegura. Tal vez estás pendiente a lo que los demás están diciendo de ti. Quieres ser aceptada, especialmente por los jóvenes Cristianos que andan por ahí. Quieres verte segura de ti misma, pero por dentro, hay muchas emociones corriendo por tu mente y corazón.
Tal vez te preguntes qué hacer para tener paz interior, para tener tus emociones realmente en su lugar y no solo bajo control. Probablemente sueñas con la idea de que conocerás El Hombre Ideal, que todo lo puede, que sabe lo que él quiere en la vida, que te dará todo lo que quieres, que vivirás en una casa grande y serás feliz.

Mi querida princesita, quiero darte un buen consejo. No es lo que tú esperas, eso sí. Deja de soñar tanto. No te ayuda a madurar y crecer en el Señor. En vez de soñar, mejor debes... Pero no, te diré otro día. Qué duermas bien.
Atentamente,
Alguien que ha estado en tu lugar...


domingo, 17 de enero de 2016

La Esposa de Potifar

Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá.
Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Génesis 39:1-2

¡Qué gran bendición reciben los hogares Cristianos y los hogares donde vive un Cristiano! Sin embargo, con las bendiciones vienen las tentaciones.

Hablemos claramente. Con las bendiciones vienen responsabilidades y con las responsabilidades vienen bendiciones. Y también las tentaciones. Nunca faltarán las tentaciones. Sigue la historia de José en Génesis 39.  José, habiendo sido vendido por sus hermanos, se encuentra en Egipto en la casa de Potifar. Aquí nos dice la Palabra de Dios que Dios estaba con José.

En Génesis 39, Dios nos indica que José era de hermoso semblante y de bella presencia. Esto significa que era un hombre joven atractivo. La belleza o atractivo físico trae consecuencias. El apóstol Pablo tenía la actitud correcta acerca de los dones materiales o heredadas. Él los contaba como basura, como pérdida, con tal de ganar a Cristo.

Muchas veces, y hasta me atrevo decir que la mayoría de las veces la gente usa la belleza física como ventaja. Puede que sean los padres como que pueden ser los hijos que hagan esto. ¡Cuántas veces hemos escuchado a la gente mirar a una niña o a un niño y decir: «¡Ay, qué niña tan bonita!» o «¡Qué niño tan bonito!» y así resaltar sólo la belleza física! Me pregunto si dicen lo mismo a los niños que no tienen mucho atractivo físico. Hasta he escuchado a maestras hacer comentarios similares de unos estudiantes y no de otros sin limitarlo únicamente a características físicas sino también su desempeño académico. Y no crean que los demás no se dan cuenta, porque sí se dan cuenta. Y les duele. ¡Y les duele!
Padres, hay que tener cuidado con lo que se les dice a los hijos y a los hijos de los demás. Seamos amables con todos los niños y no les demos la impresión que sólo valen si son bonitos o inteligentes.

En cuanto a la persona que tiene belleza física, hay que tener cuidado con el orgullo. Hay que cuidar el espíritu y a estar bien pendientes de no dejar que los halagos te llenen la cabeza de basura. El que se exalta, que se prepare porque viene la humillación.

Sigamos con la historia de José y la esposa de Potifar…

La mujer de Potifar puso sus ojos en José. Era una mujer desvergonzada, sin decencia e irrespetuosa, y estaba empeñada en cometer maldad como dice en el versículo 10: Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella…
Hasta que lo presionó para tratar de vencerlo. Y aquí está José, pasando por pruebas y presiones, primero por sus hermanos para conformarse a lo que ellos querían y ahora pasando por presiones sexuales. Las presiones y las tentaciones van a venir, pero ¿cómo vas a reaccionar? No esperes enfrentarte a la situación para decidir cómo reaccionar sino prepárate de antemano con la oración y con la Palabra de Dios.

Veamos la reacción de José. No confió en sí mismo, que se podía salir con la suya, sino que le fue fiel a Dios, aún en la casa de su esclavitud. Estaba lejos de su padre y de todo lo que él conocía y que le era familiar, pero no abandonó a su Dios.

¿Y la esposa de Potifar? Reaccionó con amargura y rabia y se desquitó con José, mintiendo para que lo enviaran a la cárcel.

Sin embargo, y esto es lo más importante, Dios estaba con José y le mostró Su gracia. Y así es la salvación de Dios, no es por obras que podamos hacer, oraciones que podamos orar, o por cumplir promesas a Dios o por inclinarnos a una estatua pensando que nos pueda oír. La salvación es un regalo de Dios. Un don es un regalo.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9

¿Quieres recibir este regalo de la salvación?

Y tú que eres Cristiano, ¿en qué o en quién estás confiando? ¿En ti mismo, tus propios esfuerzos, tu persona, tus logros, o en Jesucristo?
 
…porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba. Génesis 39:23 




miércoles, 23 de diciembre de 2015

Y, ahora, ¿qué?

Y, ahora, ¿qué?

¿Qué pasos a tomar en mi vida Cristiana?

La Palabra de Dios nos dice claramente qué hacer como próximos pasos.

Hechos capítulo 2 :41-42, 47 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Ser bautizado, ir a la iglesia.

Y entonces, hay que tomar acción en la vida personal. El libro de Colosenses capítulo 3 lo expone claramente, lo cual es, dejar los pecados obvios y los escondidos:

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

La vida antigua y la nueva...

5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,

7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,
10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,
11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

Además, ya que debes dejar los pecados que ya se vieron, también hay que añadir virtudes a tu vida...

12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;

13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

Para lograr esto, es necesario que leas, estudies y memorices la Palabra de Dios.

16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

ANTES de hacer cualquier cosa, antes de tomar cualquier decisión, consulta con Dios después de haber confesado tus pecados y faltas ante Dios.

17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

¡Que Dios te bendiga!